Evaluación institucional
Para avanzar en los procesos de creación de cultura evaluativa, Casanova (1998) propone la evaluación institucional como una de las acciones más importantes. Sostiene que la evaluación institucional determina el valor de una institución e implica una delicada tarea de interpretación de un conjunto de elementos que interactúan configurando una realidad particular y significativa. No es el inicio ni el fin de un proceso, es un momento de conocimiento de lo realizado que permite tomar decisiones para continuar de una u otra forma, o incluso para detenerse.
De Miguel (1992) también considera la evaluación institucional como una herramienta importante de la transformación de la educación y la práctica educativa, un proceso constructivo, participativo y consensuado, una práctica permanente y sistemática de detección de fortalezas y debilidades que implica reflexión sobre la propia tarea y considera, tanto los aspectos cualitativos como cuantitativos, con un alcance que toca los insumos, procesos, productos y contextos.
De acuerdo con los autores antes mencionados, se puede decir que la evaluación institucional es un proceso permanente e integrador, que se desarrolla dentro y fuera de la institución, a los efectos de favorecer la calidad educativa mediante juicios de valor, dando base para la toma de decisiones.
La evaluación institucional va más allá del estudiante como objeto de evaluación, pues abarca tanto la administración educativa, como el centro escolar y el alumnado. Se configura como una práctica reflexiva, sistemática y autorreguladora que se sustenta en sus tres ejes fundamentales; el axiológico, el teórico y el metodológico.
Totalmente permanente debe ser este proceso de Evaluación, ya que nos permite conocer el estado actual de nuestra institución y de cómo la perciben cada uno de los integrantes de la Comunidad Educativa.
ResponderEliminarHay que trabajar sin detenernos.